A medida que el desarrollo de los vehículos eléctricos
avanza, la cantidad de preguntas sobre dicho desarrollo también se
incrementa drásticamente. ¿Cuándo va a bajar el precio? ¿Cómo podemos
procesar de forma eficiente las baterías agotadas? ¿Qué se puede hacer
para aumentar la autonomía de los vehículos? Este último punto es uno de
los más delicados, ya que en general limita el uso del coche eléctrico a
un entorno urbano. Los híbridos podrán haber alcanzado un nivel de
eficiencia notable, pero no dejan de requerir combustible convencional,
que es lo que se está tratando de dejar de lado. Aunque parezca un poco
extraño, quien está trabajando en una respuesta al dilema de la
autonomía en los vehículos eléctricos es IBM (Nota personal: ¿Hay algo que no pueda hacer esta gente?).
El proyecto es conocido como Battery 500, y su objetivo es desarrollar una batería de iones de litio con una autonomía de 500 millas, o poco más de 804 kilómetros. Semejante rango cambiaría sin dudas a la industria de los vehículos eléctricos, pero al mismo tiempo, no puede ser una batería común y corriente. El problema principal radica en la densidad de energía de las baterías de litio. Los ingenieros de IBM explican que una batería de iones de litio posee una densidad promedio de 150 Vatios/Hora por kilogramo, y sería necesario incrementar esa densidad en un factor de diez. Para lograr esa meta, están desarrollando baterías de litio “asistidas por aire”. Las moléculas de óxigeno reaccionan con los iones de litio, generando la energía utilizada para propulsar el vehículo. A esta iniciativa de IBM se han unido Asahi Kasei (proveedor mundial de membranas de separación para baterías de litio) y Central Glass (fabricante de electrolitos).
Ahora, necesitamos recordar un detalle muy importante: Al decir que la
batería “toma oxígeno del aire”, en realidad no es tan escandaloso como
parece. De hecho, se trata de utilizar aire para asistir a una reacción
química, que es algo más o menos parecido a lo que hacen los motores de
combustión interna hoy (esto se explica a los 03:20 del segundo vídeo). Además, cuando la batería es recargada se activa el proceso inverso, y todo el oxígeno que fue requerido por la batería es devuelto a la atmósfera. La teoría detrás de la tecnología es excelente, pero incluso la misma gente de IBM reconoce que llevará tiempo. En 2009 calcularon “entre dos y tres años” de trabajo “en laboratorio”, y ahora se apunta a un desarrollo completo entre 2020 y 2030.
Son muchos años, pero si el resultado final es eliminar por completo
los puntos negativos en la autonomía de los coches eléctricos,
ciertamente esperaremos.
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