Parece que el comercio de falsos recuerdos, al mejor estilo de “El vengador del futuro” (la genial película basada en un cuento corto de P. K. Dick),
está a la vuelta de la esquina. Desde hace casi un siglo los psicólogos
saben que es posible inducir falsos recuerdos en una persona. De hecho,
no poca gente ha jurado recordar eventos traumáticos -incluyendo abuso
infantil y abducciones extraterrestres- que nunca ocurrieron (sobre todo, obviamente, los segundos). Ahora, un grupo de científicos del Scripps Research Institute (Estados Unidos) ha logrado modificar las neuronas de ratones para controlar sus recuerdos.
Se trata de un importante avance en el sentido de comprender mejor la
manera en que se forma la memoria y, posiblemente, conseguir eliminar
recuerdos dolorosos o los relacionados con el trastorno de estrés postraumático. Los resultados de este estudio se ha publicado en la última edición de la revista especializada Science.
Buscando comprender como el estímulo aplicado en algunas regiones cerebrales puede activar conductas y recuerdos, Mark Mayford, el líder del equipo que llevó adelante este proyecto, insertó dos genes en sus ratones de laboratorio. Uno de ellos producía unos receptores que los investigadores pueden activar químicamente cuando necesitan activar una neurona. Este gen estaba vinculado a un gen natural que se enciende sólo en las neuronas activas durante la formación de un recuerdo. Esta técnica les permitió disponer de una suerte de “interruptores” con los que activar o desactivar las neuronas implicadas en la formación de recuerdos específicos. En el transcurso de los experimento, los científicos activaron las neuronas modificadas en los ratones que estaban aprendiendo cosas sobre un nuevo entorno, al que llamaremos “caja A”. En ese entorno, los roedores se encontraron con colores, sabores y texturas determinados. Luego, pusieron los ratones en otro ambiente, al que llamaremos “caja B”, y les inyectaron los quimicos necesarios para que se activen las neuronas asociadas con los recuerdos formados cuando estaban en la caja A. A partir de ese momento, los ratones actuaban como si tuviesen recuerdos combinados de ambas cajas.
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