Transport Tycoon se robó meses enteros de mi vida. Luego me sucedió lo
mismo con Rollercoaster Tycoon. No hay ninguna casualidad aquí, ya que
ambos juegos fueron desarrollados por Chris Sawyer, sin mencionar que
tengo cierta debilidad por los juegos de ese estilo, aunque no he tocado
nada terminado con “ville” dentro de Facebook (lo juro).
Si las reglas establecidas por el juego son coherentes, se puede crear
un título destinado a administrar casi cualquier cosa en cualquier
campo, incluso en aquellos más cuestionables como drogas (Drugwars, 1984) y prostitución (PimpWars, 1990). Ahora, voy a hacer una pregunta que probablemente muy pocos se hayan hecho: ¿Cómo sería crear y administrar desde cero una distribución basada en el kernel Linux?
La respuesta está en Linux Tycoon. Desarrollado por Bryan Lundluke,
en Linux Tyccon deberás crear la mejor distro del mercado a partir de
diferentes detalles. Uno de ellos es mantener el tamaño de la distro en
un rango lógico, porque nadie quiere descargar una distro de 17 GB.
También deberás realizar una administración precisa de aquellos que
trabajan en tu distro por un sueldo, y aquellos que lo hacen
voluntariamente. Al mismo tiempo, necesitas eliminar bugs, seleccionar
con cuidado cada paquete de software, y esperar haber hecho un buen
trabajo cuando tu distro sea analizada por la prensa especializada.
De momento, Linux Tycoon se encuentra en fase beta, y
posee versiones compatibles con Linux y OS X, aunque la versión para
Windows se encuentra en camino. Ahora, Linux Tycoon no es gratuito (inusual para una versión beta), pero su precio tampoco es algo escandaloso: Apenas cuatro dólares. El desarrollador espera todo el “feedback”
posible de los jugadores para crear una experiencia más balanceada,
porque siendo honestos, no debe ser tan sencillo llevar la creación y
administración de una distro Linux a un juego. Aún así, la idea es
interesante. El desarrollo de software se ha convertido en una industria
multimillonaria, y aunque ya existe un juego llamado “Software Tycoon”, no está mal que se exploren otros aspectos.
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