Todos hemos tenido ese momento de piratería escolar en el que al intentar resolver una ecuación de una prueba de matemáticas, la calculadora científica se deslizó de nuestras mochilas a nuestros muslos, evitando la mirada inquisitoria del profesor y su eventual reprobación. Es que resolver con calculadora algunos ejercicios nos estaba bien para algunas instancias, donde se demandaba que el alumno aprendiera a través del hallazgo del resultado utilizando su cabeza y no una plaqueta electrónica mágica. Los métodos para inculcarnos el no uso de calculadoras tendían a coincidir en que el alumno escribiera el planteo del problema y todos los pasos para llegar al resultado. Esto era así o te reprobaban, sin embargo ahora hay otro tipo de estimulación intelectual más lejana de lo reprobatorio y más cercana a lo lúdico. Se trata de QAMA, la calculadora que sólo te dice el resultado si tú ya tienes una idea aproximada del mismo.
QAMA, la calculadora que sólo te dice el resultado si tú ya tienes una idea aproximada del mismo.
La lucha de Ilan Samson contra la sobreutilización y la dependencia de calculadoras para cálculos accesibles mentalmente se mete en terrenos como en la ignominia o vergüenza pública de quien usa una calculadora. ¿Cómo lo hace? Fácil. La calculadora QAMA tiene, además del método antes mencionado, un modo normal de uso. Es decir, introduces los términos de las ecuaciones u operaciones y la calculadora te brinda el resultado de inmediato. El truco didáctico está en que al usarla en este modo normal, la calculadora alertará con juegos de luces a quienes estén a tu alrededor, mostrándoles lo perezoso que eres y lo comprometido que estás con el desafío de no usar calculadoras. La calculadora que te hace calcular a ti se puede conseguir en línea, pero de momento la tienda oficial está cerrada por mantenimiento. Mientras tanto, cuéntanos qué te parece este método de aprendizaje y qué otras variables o mejoras podría tener.

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