Era 1998, y Steve Jobs comenzaba a sacar a Apple del atolladero. Su primer movimiento, la salida del iMac, había sido un éxito y se aproximaba a vender su primer millón de unidades. Jobs quería que la celebración fuera gigante, y se le ocurrió una idea.
Así como Willy Wonka puso en sus chocolates cinco billetes dorados para que cinco afortunados clientes conozcan la fábrica, Jobs quería que el afortunado comprador de un iMac pudiera ver de primera mano cómo era Apple por dentro. Según el libro ‘Insanely Simple: The Obsession That Drives Apple’s Success’, de Ken Segall -el hombre que inventó el eslogan de ‘Think Different’ y director creativo de Apple en su regreso a las grandes ligas-, el plan era el siguiente:
poner un certificado dorado que representara el millonésimo iMac dentro de la caja de uno de ellos, y publicitar el hecho. Quien quiera que abriera la caja premiada obtendría la reposición de lo que pagó con el computador y sería llevado a Cupertino, donde él o ella (y presumiblemente toda su familia) sería llevada en un tour por el campus de Apple.
Según el libro, Jobs alcanzó a encargarle a su equipo de su diseño un prototipo de ese certificado, y hasta pensó en meterse de lleno en el papel de Willy Wonka:
Él quería conocer al afortunado ganador completamente vestido como Willi Wonka. Sí, completo, con sombrero de copa y frac.
Algo así, suponemos nosotros:
Steve Jobs como Willy Wonka
Steve Jobs como Willy Wonka (perdonarán el montaje).
Por desgracia, según reporta Mac Rumors, el plan no pudo llevarse a cabo. La ley de California prohíbe hacer concursos que requieran la compra de un producto para participar, lo que impedía todo el proceso.