Así, al menos, lo ha manifestado la incisiva Motion Picture Association of America (MPAA), que le ha pedido a un tribunal de EEUU que cierre Hotfile porque, según sus estudios e investigaciones, está promoviendo las descargas de archivos con derechos de autor y, por lo tanto, cometiendo los mismos delitos por los cuales se le puso la faja de clausura a Megaupload. Hotfile es responsable de al menos 1.000 millones de descargas ilegales, ha dicho la MPAA en los tribunales de Florida, y debido a esto Hotfile no ha tenido otro remedio que retraerse como lo hicieron Filesonic, Uploaded, Rapidshare y medio mundo de los cyberlockers. Como está acusado de promover la infracción de contenidos con copyright, mientras escribo, Hotfile está haciendo cambios sustanciales en su estructura, tratando de pulir el servicio para que quede lo más legal posible.
Con una argumentación pesándole encima que indica que el 90% de los
archivos que actualmente almacena son ilegales, los plazos que tiene Hotfile
no son alentadores. El peso significativo de quien demanda y las
intenciones de generar otro golpe de impacto para reavivar la lucha
antipiratería y el apoyo en el senado estadounidense de leyes tipo SOPA
que se están gestando en las sombras, hacen que el pronóstico de Hotfile
sea reservado. A nuestro entender, uno de los primeros cambios que
podría hacer Hotfile sería la remoción parcial de ciertos beneficios de
las cuentas Premium, pero sólo después de poner en una bolsa negra al
sistema de afiliados, que es lo que más lo asemeja con Megaupload.
Sin embargo, la apuesta a la legalidad de Hotfile es mayor, y han
anunciado un sistema de huellas digitales para bloquear archivos con
derechos de autor, borrado de cuentas y otras características de privacidad que yo, Nico Varonas, entiendo como policiales. Hotfile en peligro de extinción; por un lado o por el otro.
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